Violencia sexual y tortura

Con fecha 26/03/2014 en el Diario Tal Cual digital, bajo el título “Temporada en el infierno”, se ha publicado un artículo de opinión, ampliamente difundido en las redes sociales que recoge el testimonio de una joven de 22 años llamada Corina, estudiante de la UCV, apresada en la Plaza Altamira.

Parte del texto publicado describe: “Corina no puede dormir desde hace veinticuatro días. Abre los ojos y se repite de diversas formas la película infernal que protagonizó cuando fue apresada por la Guardia Nacional… No la violaron, pero es como si lo hubieran hecho. Los dos efectivos, uno de la GN y el otro de la PNB… la emprendieron con obscenidades y actos lascivos… Me tocaron los senos… él me metió sus sucias manos por mis partes y se reía con aullidos… Yo gritaba, pedía auxilio, y él me decía que gritara más porque eso lo excitaba…”

Al final del artículo aparecen varios comentarios de los lectores, el primero firmado con nombre masculino dice: “¿Y por qué Corina no estaba en clases o haciendo las cosas de las chicas de su edad, en vez de ser un títere de los políticos?…” Luego comentarios de tres mujeres: “Para mi sí es una violación”, dice la primera. “Yo también creo que es una violación”, dice la segunda. “Yo también”, cierra la tercera.

Aunque en este espacio de opinión y en las redes sociales hemos venido abordando el tema de la violencia sexual como crimen de lesa Humanidad, el testimonio de Corina y los comentarios que ha suscitado son evidencia de que es necesario volver señalar enfáticamente que:

1) Según el Estatuto de Roma la Violencia Sexual, es un continuum que abarca desde la amenaza de violación individual o grupal; incluyendo manoseos, insultos sexuales, realización de movimientos obscenos dirigidos a las víctimas; hasta la violación genital, anal y oral. Es decir, que de acuerdo a su testimonio, Corina no fue violada, pero sin duda alguna fue víctima de otras formas de violencia sexual igualmente graves y consideradas crímenes de lesa Humanidad.

2) La violencia sexual se constituye en tortura cuando la comete o instiga un agente de Estado.

3) Nunca y bajo ninguna circunstancia las víctimas de violencia sexual son culpables o responsables de los delitos perpetrados en su contra.

4) Algunas formas de violencia sexual no arrojan evidencia física, todas las propinan una profunda herida psicológica.

Lo relatado en el testimonio de la joven Corina es muy grave y debe ser investigado por las autoridades competentes sin demora, con total y absoluta transparencia, siguiendo los protocolos establecidos en la ley. Insistimos, la violencia sexual se constituye en tortura cuando la comete o instiga un agente de Estado, es un Crimen de lesa Humanidad que no prescribe.

Fuente imagen: Primiciadiario.com

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