Transformar la ciudad desde nosotros

Crédito de imágenes: José Carvajal
calles

Por José Carvajal / @caracasapie

Este será un año crucial en muchos sentidos. Y aunque los resultados de este 2015 dependen de grandes procesos colectivos, la actitud de cada uno de nosotros será un factor fundamental en estos resultados. En medio de una gran turbulencia nacional toca a cada quien insistir en la transformación de Caracas, y con seguridad de muchas de nuestras ciudades. Una agenda que sobrepasa la trampa de la polarización y que depende demasiado de tener una visión compartida y de la constancia del día a día. Grandes cambios no equivalen necesariamente a grandes obras. Es inconmensurablemente más significativo y trascendente bajar los carros de las aceras que ampliar un segmento de autopista.

En esa agenda debe estar de primera la integración de los barrios como parte de la ciudad. Reconocerlos, real y simbólicamente (que estén presentes en nuestro mapa), reivindicando una inversión pública que no apunte a simples mejoras, sino que estas formen parte de una estrategia de incorporación a la ciudad. Esta integración sólo se corroboraría en la medida en que cualquier ciudadano, de cualquier lugar de la ciudad, sienta en algún momento necesidad o deseo de atravesar nuestros barrios e, incluso, de habitarlos. Por sus equipamientos (parques, centros culturales, escuelas, teatros, centros de salud), por su seguridad, por su accesibilidad a través de distintos medios, por las vistas que ofrece, por su historia.

Otro tema prioritario de nuestra agenda es dar vuelta a la tortilla en materia de movilidad y accesibilidad universal. Se están haciendo grandes inversiones pero sin un enfoque sistémico, sin una visión integral. Priva la anarquía y el autoritarismo institucional. A los políticos les urge exhibir obras sin entender que estas deben inscribirse en un marco general. Por eso son contradictorias e insostenibles la insistencia en resolver congestión ampliando vías, o la aparición de ciclovías que restan espacio en las aceras a los peatones. Son más grandilocuentes que eficientes obras como el metrocable y el cabletren, porque estas no vienen acompañadas de cambios en el espacio público y la trama urbana que las contextualiza.

La vegetación urbana es un tema emblemático que debería simbolizar la batalla ambiental por una Caracas saludable. Esto va desde proteger nuestras grandes áreas verdes (parques nacionales, áreas protegidas), evitando invasiones o voraces desarrollos inmobiliarios, pero también defendiendo cada árbol de la ciudad (en cada calle, cada esquina, cada plaza, cada parque). No se puede condenar un árbol porque resta un puesto de estacionamiento. Ni de atiborrar de desechos espacios que podrían ser jardines. Por el contrario debemos promover la aparición de jardines y huertos, en casas, balcones y espacios comunes. Esa necesidad de más verde debe acompañarse de una reflexión de qué y cuánto consumimos y, por ende, de qué y cómo desechamos.

Una cuarto tema en la agenda (¡una línea de acción cotidiana!) es pelear por una ciudad para los niños. Generar políticas pensadas desde sus necesidades y deseos. Descubrir, correr, trepar, andar con autonomía, aprender a convivir, valorar el bien común: el bus, la plaza, el parque, el huerto comunitario. Que puedan ir a la escuela solos después de cierta edad. Que puedan salir a jugar solos, a montar bicicleta, comprar pan al amparo de una mirada colectiva que los protege en cada rincón de sus travesías. He aquí que nos conectamos con la idea de la necesidad y el deseo con el primer punto de este artículo: o la mirada es integral o no transformaremos nunca realmente nuestra ciudad.

Es obvio que todas estas están cruzadas por la necesidad de generar seguridad y confianza. Las instituciones públicas tienen una deuda enorme en esta materia. Y los ciudadanos la necesidad de romper con la estrategia del aislamiento y el cerco. Lo que hemos hecho es naturalizar la violencia con nuestros relatos, en vez de articular formas de presión ciudadana hacia las instituciones.

Cada quien desde su edificio, su comunidad, su escuela, su iglesia, su oficina (¡incluyendo las de urbanismo!), debe pensar en esta integración. Toca hacer un cambio de conciencia, un esfuerzo, un sacrificio, para lograr un viraje. Si no lo hacemos estaremos condenados a la inercia y a la queja eterna.

Te interesaría

Lo más leído

Indicadores

SimadiBs.199,84
SicadBs.13,50
CencoexBs.6,30
EuroBs.7,46
Bono Soberano$93.292016
Bono Pdvsa$77.142016
Texas$40,89
Brent$44,18
Venezuela$34,46
Opep$38,45

Globovisión Radio