La voz del pueblo

No hay dos oposiciones sino una alternativa democrática congregada en la Mesa de la Unidad, una institución en la que una parte muy importante del país ha confiado la conducción política de los últimos años.

No es cierto que haya una porción de esa alternativa que pueda descalificarse como “neo-liberal” y mucho menos cierto que otra parte pueda ser descalificada como fascista. Por esa misma razón es que no se puede aceptar un diálogo de alguien que pretenda hablar con nosotros como representantes de una parte y no como lo que somos, la expresión de la Unidad del universo social que adversa una forma de ver la política en la que una mayoría contingente descalifica al resto del país.

La alternativa democrática tiene la obligación moral de ser la voz del pueblo. Y el pueblo quiere seguridad ciudadana, respeto por la ley, cese de la impunidad, una economía que trabaje para la prosperidad, libertades garantizadas sin condiciones ni restricciones, y detener cuanto antes el enfrentamiento y sus perversos fines.

Esa es la agenda de la protesta. Los venezolanos queremos salidas a un régimen que se ha concentrado en cerrárselas y que prefiere reprimir antes que buscar alternativas al deterioro social, político y económico que vivimos todos por igual. Aquí es importante hacer referencia de recientes encuestas en las cuales el 80 por ciento de los venezolanos dicen que la situación del país está muy mal.

La gente ha salido a la calle porque el gobierno está negado a cualquier oportunidad de buscar soluciones, ha envilecido el parlamento y el resto de las instituciones del estado han sido confiscadas por el sectarismo más atroz. Por eso un pueblo cívico no negocia la calle desde donde lucha porque las instituciones del estado no lo defienden de los atropellos de los que somos víctimas.

El pueblo está diciendo que no acepta un sistema político que no ofrezca condiciones mínimas para construir consensos. Tampoco acepta una democracia de fachada, con elecciones viciadas y poderes públicos que dejaron de trabajar para el ciudadano y que ahora es notorio que solo trabajan para imponernos una “revolución” sobre la cual tenemos dudas más que razonables sobre su viabilidad. Aquí se pone de manifiesto la reciente decisión del Tribunal Supremo de Justicia contra María Corina Machado.

En los últimos días el régimen ha demostrado que la factibilidad de la mentada “revolución socialista”, solo es posible con el incremento de la represión y la exclusión social, y ha olvidado que la violencia solo genera violencia. Que las manifestaciones públicas son parte de nuestros derechos ciudadanos y que la represión brutal de las mismas han incrementado la indignación del país.

El mundo mira con asombro cómo el gobierno prefiere la represión y el uso del terror de estado antes que un llamado al diálogo sereno, confiable y productivo. El mundo mira con asombro como el régimen pretende aniquilar a quienes disienten de él cuando lo realmente democrático es parlamentar y dialogar.

Por Antonio Ledezma

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