La última bocanada de Cerati

Crédito de imágenes: EFE
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Por William Padrón / @williampadron

A los 55 años Gustavo Cerati muere de un paro respiratorio. La noticia se dio a conocer el jueves 04 de septiembre de 2014. No fue inesperado, ni siquiera invocado, sin embargo, era el momento de descansar luego de cuatro años en coma. Los medios argentinos acaban de colar una supuesta mala praxis de los médicos en Caracas. Las historias alrededor de los días de Cerati en Venezuela, desde su caída del escenario al terminar el show del 15 de mayo de 2010 en el Estadio de la Simón Bolívar hasta el supuesto momento en que se levantó la mañana siguiente con medio cuerpo paralizado, ayudado por amigos cercanos, son parte de una serie de leyendas que saldrán a la luz pública próximamente.

Medio siglo de vida, disfrutada, cosechando un éxito musical en el que el compositor y cantante nos regaló canciones, colaboraciones y composiciones importantes. Junto a Soda Stereo editó siete discos en estudio y cuatro en directo, como solista lanzó cinco álbumes. Entre sus trabajos discográficos en compañía de Daniel Melero se apreció una placa, con Plan V y Ocio salieron a la luz pública dos producción con cada uno.

Un guitarrista destacado, ingenioso y creativo, alma constante de los proyectos en los que se vinculaba. Cerati supo desarrollar el lenguaje en español en el rock cuando había que demostrar que se podía hacer en nuestro idioma a pesar de repetir patrones anglosajones. Su coqueteo con la electrónica y la amistad con el pop le dieron carta abierta para desarrollar sus niveles de vanguardia.

El rockstar del escenario era tan vulnerable al bajarse, inquieto, curioso, chistoso y fiestero en sus visitas al país. Esa particularidad de construir cuadros imaginarios al escribir sus metáforas y plasmarlas en la sonoridad de sus experimentos. Pink Floyd, The Police, Led Zeppelin, David Bowie, esa escuela primitiva de la que libó Cerati fue la fortaleza para tomar las decisiones musicales por las que rompió algunas reglas y fomentó su personalidad.

Tres décadas de historia musical latinoamericana tienen el nombre de Gustavo como si fuese una marca de agua. Como muchas de sus canciones, será un misterio acercarse al contexto de sus últimos días. La ilusión de sus seguidores de que en estos cuatro años despertara no fue posible, la satisfacción de haber crecido con este gran artista bien sea el haber vivido alguna de sus épocas o haber conocido su música por algún pariente mayor, le otorgan en este momento la temporalidad de sus canciones y el legado por el que se van a regir una fila de nuevos exponentes dentro del conglomerado musical que aún está por hacerse conocer.

Toda esa discografía de Gus está incrustada en la memoria colectiva, ahora el mito, la grandilocuencia del artista toma vuelo para trascender y cada día redescubrir el significado de sus metáforas.

Lo obvio parece simple pero irradia naturalidad, así que: ¡Gracias totales!

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