Equilibrio Físico-Emocional: Tiempo para vivir

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Por Zoraida Grimán / @zoraidagriman

Hace ya tiempo que vivimos acelerando cada día de nuestra vida, corremos, y oímos cosas, no escuchamos y ni tan siquiera nos observamos en el espejo, nos miramos para arreglar cualquier cosa y a correr. Hemos dejado de percibir, sentir, de degustar, en fin hemos dejado de vivir…

Es ver que nos venden día a día, para adelgazar, para parar la gripe, el mejor seguro, evitar la vejez, y así un sinfín de cosas, el hacer y hacer sumado al correr y correr.

Mascotas que no hagan ruido, ni ensucien, ha pero que nos reciban con amor, niños que jueguen un ratico y con pocos juguetes para no tener que arreglar, que se rían bajito, que no pregunten tanto. Y todo ello porque tenemos un ruido interior elevadísimo y todo nos atormenta más aun.

También enamorarse bajo un patrón pre establecido, con ciertas condiciones y además no sufrir, no invertir tiempo, no abrir espacios, no sacrificios de nada.

La estética, sin juico por supuesto, se ha convertido cada persona en su propio arquitecto, que al final ni se reconoce, sin respeto a condiciones del cuerpo para soportar ciertos cambios externos, que en muchos casos no son previamente establecidos dentro de sí mismo.

La velocidad indiscriminada, no nos permite el tiempo para vivir, y constantemente están descompensados y la desubicación de tiempo y espacio. Es importante dedicarse un tiempo para evaluar y conseguir equilibrio en todo ese hacer y tener.

Esto conlleva también a la baja tolerancia en el entorno, porque cada no es un ser egoístas y poco colaborador, y así etiquetas a quien supones no te deja avanzar con velocidad.

Un poco también tiene que ver esto con una forma de no confrontar, quizás de huir y pasar rápido el tiempo, que al final siempre te mostrará la realidad, bien por el resultado de todas tus acciones en el entorno o en tu organismo con una enfermedad que es lamentablemente, la única forma que paran la eterna carrera diaria.

Esa velocidad lleva muchas veces al borde de un abismo, y cualquier situación es para parar por miedos, o por no conseguir salida y entrar en crisis.

Es un tener sin vivir, sin disfrutar, sin parar. Un desgaste y pérdida de valor de todo lo que nos rodea, relaciones, naturaleza, aprendizajes que llegan de cualquier situación externa.

Es por ello que la sugerencia es a bajar la velocidad, a sentir, escuchar, darte tiempo, y darle tiempo al tiempo. Disfrutar cada etapa de la vida, con todos sus altos y bajos, alegrías, tristezas, dolor, ausencias, etc.
Baja la velocidad, disfruta el diario vivir, todas las cosas sencillas, pequeñas y grandes cosas, bríndale tiempo y espacios.

Cada uno de nosotros somos únicos y cada uno tendrá su propio ritmo crea el tuyo y respeta el de los demás. Baja el ruido interior, para que puedas escucharte y escuchar tu entorno. Conéctate con los sonidos, colores y aromas de la naturaleza, recrea tus sentidos y vive el tiempo en el tiempo perfecto de DIOS.

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