Equilibrio Físico-Emocional: Símbolos de poder en nosotros

Crédito de imágenes: Archivo
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Por Zoraida Griman / @zoraidagriman

Existen muchos símbolos de poder y cada uno de nosotros tiene un sinfín de ellos, heredados o adquiridos de diversas formas, y todos ellos tienen sus equivalentes biológicos.

Nuestra vida está conformada por símbolos de poder tales como el dinero, autoridad, títulos, belleza, seguridad, entre otros. Las decisiones y personas que nos rodean son representaciones de nuestros símbolos de poder; cuando estamos en una situación desafiante ante una persona que pensamos es más poderosa que nosotros, con frecuencia accedemos a hacer cosas porque no tenemos el poder para negarnos, y la realidad es que es una negociación tácita de quien tiene el poder y de cómo podemos asegurar nuestra participación en el también…

Aprender el lenguaje simbólico de la energía significa aprender a evaluar la dinámica del poder en nosotros mismos y los demás. La información energética es siempre acertada. Aunque una persona acepte verbal o por escrito algo, su energía dirá la verdad y su cuerpo físico lo reportará con determinada postura, expresión o malestar. Nuestro sistema biológico, energético y espiritual siempre se expresará y encontrará la forma de hacerlo.

El sistema energético humano y las interacciones de la persona con su entorno se pueden comparar con circuitos electromagnéticos. Estos circuitos recorren todo el cuerpo y nos conectan con personas y objetos externos, se puede sentir atracción o repulsión, pero también pudieran tener la información del poder, y esto ocurre cuando entra en sintonía con nuestros símbolos, de aquí que se dice que estamos enganchados con tal o cual cosa o persona, y es una expresión acertada porque eso ocurre a nivel energético, queda instalado prácticamente y surgen otros sentimientos para quedarse o soltarlo y aquí el poder que representa es fundamental para generar una acción.

Y es aquí cuando aparecen otros temas como la adicción por ejemplo, que no es más que ceder el poder a algo, y aquí comienza un lindo trabajo de acompañar al paciente en separar emoción y necesidad. No es la mente, sino nuestra necesidad creada emocionalmente las que controlan nuestra adhesión a los objetivos del poder creado por nosotros. De aquí el dicho de “el corazón tiene razones que la razón no comprende”, al estar la intuición ausente resulta difícil discernir.

Muchas personas que acuden a mi terapia manifiestan su necesidad de cambios, y lo que necesitan es separar la necesidad generada por la emoción y una necesidad real, esto en el caso de la adicción, y en realidad es ver su biografía personal, retornar a sus virtudes, valoraciones personales, estructuras renovadas, modelar su personalidad, proyectos de vida… desde sus fortalezas y apalancando sus debilidades, y quiero destacar que tanto las fortalezas como las debilidades tienen un importante papel en la personalidad.

Todos los excesos, adicciones, autoestimas bajo o controles pueden tener repercusiones físicas insólitas.

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