“El árbol de viento”, un aerogenerador para utilizar la brizna de aire

Crédito de imágenes: http://geekscience.net/
Árbol del viento

“El árbol de viento”, equipado con un centenar de hojas de plástico verde dependientes de un tronco de acero que funcionan como otros tantos aerogeneradores silenciosos, pretende aprovechar la mínima corriente de aire en las ciudades para generar energía.

“La idea se me ocurrió en una plaza donde veía las hojas de los árboles mecerse pese a que no había una brizna de viento”, dice Jérôme Michaud-Larivière, el fundador de la empresa parisiense NewWind que comercializará el “árbol de viento” en 2015.

Tras tres años de investigación, el equipo de ingenieros reunido en torno a este antiguo guionista de cine ha realizado un prototipo, de ocho metros, que ha sido instalado en la Ciudad de las Telecomunicaciones de Pleumeur-Bodou (Bretaña, oeste de Francia) donde suscita la curiosidad de los visitantes.

“Plantado” cerca de una planta eólica doméstica, este árbol de aspecto elegante se distingue también por su funcionamiento totalmente silencioso: sus aspas, escondidas entre las hojas, giran en el sentido del viento –independientemente de su dirección– evitando todo efecto de “cizalladura”.

Las miniturbinas del generador integrado, dispuestas en tresbolillo para captar cualquier brizna de aire, giran desde el momento en que el viento alcanza los 2 metros/segundo contra 4 m/s por los molinos eólicos clásicos, aumentando el número de días en los que el árbol –de una potencia evaluada en 2,5 y 3,5 kWh– puede producir electricidad, argumenta Jérôme Michaud-Larivière.

Según él, este aerogenerador –que todavía no ha sido sometido a prueba por un laboratorio independiente– es rentable con vientos que soplan a 3,5 m/s de media en un año.

El objetivo es explotar las pequeñas corrientes de aire que circulan en la ciudad entre los edificios y las calles para alimentar, por ejemplo, una veintena de farolas de led, una estación de recarga de coches o una vivienda bien aislada de cuatro personas.

Pero la Agencia del Medio Ambiente y el Control de la Energía (Ademe), para la que el potencial del pequeño aerogenerador de ciudad es “bastante débil”. El “árbol de viento” explota “la misma fuente que el pequeño aerogenerador urbano clásico, una fuente que no es de primera calidad”, comenta Robert Bellini, ingeniero en el servicio redes y energías renovables de Ademe.

“La experiencia sobre el pequeño aerogenerador muestra que en general hay una tendencia a alejarse, por lo bajo, de los resultados esperados”, agrega, fijando el umbral de rentabilidad en este sector a 5 kwh.

Aunque el costo del “árbol de viento (29.500 euros sin impuestos) le hace bastante inaccesible a los particulares, el conceptor dice que siempre pueden utilizar las hojas, colocándolas por ejemplo, en un tejado o en las carreteras para producir energía para los autos que necesitan recargar las pilas durante el trayecto.

Ya se han vendido unos 21 árboles, esencialmente a las comunidades locales y a grandes empresas y en 2015 se instalará uno en la plaza de la Concordia en París.

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