Copa Mundial alemana, fruto de constancia y tenacidad

ALEMANIAOTRA

Globovisión/AFP.- Alemania vio confirmado su estatuto de equipo con mayor regularidad al más alto nivel del siglo XXI tras ganar por 1-0 a Argentina el domingo la Copa del Mundo-2014, gracias a su constancia, tenacidad y coherencia.

El seleccionador Joachim Löw no dejó nada al azar, todo estaba bajo control y con los mecanismos necesarios para hacer frente a cualquier cambio imprevisto. La Nationalmannschaft culminó su desafío en Brasil-2014 con la cuarta estrella mundial.

Tras la renovación en el equipo que le llevó a la final de la Eurocopa 2008 y a las semifinales del Mundial 2010, caer de nuevo en semifinales en la Eurocopa 2012 ante Italia, con un doblete de Mario Balotelli (2-1), provocó algunas críticas contra el técnico.

Pero la Federación Alemana (DFB) le dio toda la confianza y la paciencia tuvo unos inmejorables frutos dos años después.

‘Jogi’ tomó las riendas del grupo tras el Mundial-2006, en el que Alemania fue anfitrión y finalizó tercero. Llevaba dos años como ayudante de Jürgen Klinsmann y le había llegado el momento de ponerse al frente.

La revolución del ‘Fussball’ la inició su antecesor, introduciendo un juego ofensivo y los métodos de preparación científica importados de Estados Unidos. A Löw le tocaba continuar la tarea.

El presidente de la DFB, Wolfgang Niersbach, había reiterado la confianza del entrenador antes del torneo brasileño.

“Poco importa que sea nuestro Mundial, en los ocho últimos años con el seleccionador he visto muchos progresos del equipo nacional. Desde hace años somos, junto con España, los más constantes en el fútbol mundial”, señaló a la agencia SID, filial de la AFP.

Löw, hasta 2016

El técnico, de 54 años, renovó su contrato hasta 2016 en octubre del año pasado. Reforzado por esta confianza, ha podido preparar metódicamente su plan para asaltar el título en Brasil.

No fueron fáciles los meses anteriores al Mundial, con los problemas físicos de hombres claves como Manuel Neuer, Philipp Lahm o Bastian Schweinsteiger, además de la lesión de larga duración de Sami Khedira, que regresó a los terrenos de juego en los últimos duelos de la temporada.

Además, Marco Reus se lesionó justo antes de viajar al torneo y se quedó fuera.

Löw ha seguido con su plan, otorgando confianza a un grupo de jugadores en su madurez que llevan con él en la selección cerca de una década.

Durante la primera fase midió las apariciones de Khedira y Schweinsteiger en el mediocentro, alineando en esta posición a Lahm, ‘reciclado’ para este puesto en el Bayern Múnich de Pep Guardiola.

Otro de los puntales del grupo ha sido Thomas Müller, cuya influencia va más allá de ser el máximo goleador -en Brasil ha logrado cinco goles, los mismos que consiguió en Sudáfrica hace cuatro años-. Movilidad, coraje y visión de juego son tres de las características del faro ofensivo del equipo.

Como ‘escudero’ de lujo ha estado Miroslav Klose, de 36 años y que ha disputado su cuarto Mundial consecutivo. Titular en los tres últimos partidos del torneo, consiguió convertirse en el máximo goleador de la historia de la competición al marcar dos tantos y alcanzar los 16, uno más que el mítico brasileño Ronaldo.

Elección de hombres y método

Otro de los aciertos de Löw ha sido dar jerarquía como distribuidor a Toni Kroos, que con las espaldas cubiertas por Khedira y Schweinsteiger ha tenido libertad para dar vuelo a su fútbol.

En el plano emocional, la Mannschaft ha dado una exhibición de sangre fría. En los buenos momentos, en la histórica goleada 7-1 en semifinales ante Brasil en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte, midieron sus muestras de alegría y guardaron fuerzas para la final.

“Teníamos claro nuestro objetivo, ser campeones del mundo, y nadie lo ha sido en semifinales”, resumió Kroos sobre la actitud del equipo, satisfecho pero hambriento en todo momento.

Pero el Mundial-2014 no ha sido un camino de rosas para Alemania. Sufrió ante Ghana en el segundo partido (2-2) y, sobre todo, contra Argelia en octavos de final (2-1 en la prórroga), encuentros que provocaron las críticas de la prensa.

Löw se lo tomó con la serenidad habitual: “En la historia de las competiciones hay siempre momentos con dificultades en los que hay que encontrar las soluciones. Este fue nuestro caso ante Argelia, ellos no tenían nada que perder y nosotros cometimos muchos errores. Pero aprendimos y tomamos nuevas energías”.

El grupo luego completó un partido con mucho oficio ante Francia (1-0) antes de protagonizar el ‘Mineirazo’ y vencer a la final con el tanto de Götze en la prórroga.

Francia, Brasil y Argentina; tres campeones del mundo en el camino antes de levantar el título. Buen trabajo señor Löw.

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