Alberto González protagonizó un retorno soñado

Crédito de imágenes: AVS
Alberto-González

Alberto González volvió a la élite de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional como utility y terminó alzando el premio Luis Salazar, que reconoce al Regreso del Año.

El versátil jugador de los Bravos de Margarita dominó la elección con 18 votos para el primer lugar y un total de 134 puntos, de acuerdo con el reporte de las empresas Numeritos Gerencia Deportuva y Line Up Internacional, que coordinan la escogencia de la prensa especializada.

“Gracias a los periodistas que votaron por mí. Tuve una buena temporada, gracias al trabajo. Todo me salió bien”, dijo González esta tarde, antes del partido entre Tiburones y Águilas, en el Estadio Universitario.

El marabino, de 31 años de edad, había ligado tres veces por encima de .300 en su carrera de una década en la LVBP, pero su rendimiento decayó en zafras recientes y el año pasado dejó una modesta línea de producción (.227/.299/.295), con apenas 10 remolques. En la ronda regular de la 2014-2015 rebotó a .321/.357/.367 y estableció marcas personales en hits (76), dobles (8), anotadas (27) e impulsadas (23).

Su average fue el mejor de los insulares y sexto en el circuito, en tanto que sus indiscutibles se convirtieron el tercer mejor registro de la campaña y en un récord para la franquicia desde que se mudó a Nueva Esparta.

“Me habían comentado que tenía los méritos para ganar el premio, aunque no puse la mente en eso. Solo traté de ayudar al equipo. Lamentablemente, no pudimos clasificar. Pero aquí estamos y seguimos trabajando”, destacó el infielder, que fue tomado en el Draft de Sustituciones y Adiciones por La Guaira.

González reveló que en buena medida, su temporada de ensueño se debió a un cambio de postura en el plato y al apoyo del manager Henry Blanco, que le ayudó a recuperar la confianza en el terreno.

“Sandy Guerrero, nuestro coach de bateo, me ha ayudado mucho. Me cambió la posición de las manos. Las bajé un poco y las pegué más al cuerpo. Estoy cargando un poquito más con la pierna (izquierda) al momento de hacer el swing, algo que me permite reaccionar contra pitcheos adentro, incluso estoy conecto la bola con más fuerza”.

“La confianza del manager fue muy importante”, reconoció. “Porque me usó todo el año como segundo bate, que es la posición en el lineup en la me siento más cómodo. Me dio mucha confianza, algo que es muy importante para un pelotero”.

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