19 de abril de 1810, el génesis de la independencia

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El 19 de abril de 1810 se dio comienzo a una etapa en la historia de Venezuela.

El cabildo de Caracas, con el apoyo de parte del pueblo y de importantes sectores de las fuerzas armadas, así como de destacados personajes del clero, la sociedad y de los intelectuales, depuso al gobernador y capitán general Vicente Emparan y a los demás altos funcionarios españoles, enviándolos al exilio.

Ese movimiento que se llevó sin que se dieran acciones bélicas, constituyó un episodio definitivo no sólo en la naciente Venezuela sino de toda América del Sur.

El historiador larense Reinaldo Rojas, explica en su libro “El 19 de abril de 1810 y otros estudios sobre la Independencia” que de esa fecha parte de la construcción de las nuevas identidades nacionales en las que va a desembocar finalmente el proceso de crisis y desmembración del imperio español en América.

Los antecedentes

Rojas explica que, en 1807 la Francia napoleónica ocupa militarmente el territorio español amparada en el Tratado de Fontainebleau, firmado entre Manuel Godoy, ministro de Carlos IV desde 1792, y Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses desde 1804. Mediante dicho tratado España permitía el ingreso del ejército galo a su territorio con el propósito de invadir Portugal, aliada de Inglaterra y en guerra contra Francia.

Continua explicando que este hecho desencadenó el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 en Madrid, que da inicio a la llamada guerra de independencia de España contra la ocupación francesa, en cuyo contexto se crearon las Juntas Defensoras de los Derechos de Fernando VII, cautivo de Bonaparte en Francia, quien había abdicado el trono a favor de José Bonaparte, hermano de Napoleón.

“Entonces tampoco quiero mando”

El 19 de abril de ese mismo año, relata el estudioso, en el Cabildo de Caracas, se van a congregar los sectores representativos de aquella sociedad: clero, notables y letrados, miembros del cuerpo de veteranos y de las milicias, altos funcionarios peninsulares junto a Martín Tovar y Ponte y José de las Llamosas, alcaldes del cabildo, con el propósito de hacer del conocimiento de las autoridades españolas, encabezadas por el capitán general Vicente de Emparan, la imperiosa necesidad de constituir una Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII que le diera autonomía al gobierno provincial, en la misma línea de acción de las juntas que ya se habían creado en la Península.

El Jueves Santo del 19 de abril de 1810, mientras Emparan se dirigía a misa, un grupo perteneciente a la aristocracia y burguesía criolla, miembros del Cabildo de Caracas, acordaron desconocer la autoridad entonces del Capitán General de Venezuela.

Se refiere así al momento en el que el capitán general pregunta a los presentes reunidos en la Sala Capitular del Ayuntamiento caraqueño, “si era cierto que el pueblo quería que yo dejase el mando”, según relata el propio Emparan en su “Relación de Emparan al Rey”, a lo cual respondieron que sí, gracias a la oportuna intervención del padre José Madariaga que detrás del capitán general hacia señas para que dijeran “no lo queremos”, acota el historiador.

Emparan dijo que entonces él tampoco quería el mando, renunció y se fue a España.

El acta

En el acta levantada en aquella jornada, se señala que la Junta Suprema se crea con el propósito de atender a la salud pública de un pueblo que se encuentra “en total orfandad, no sólo por el cautiverio del Señor Don Fernando Séptimo, sino también por haberse disuelto la Junta que suplía su ausencia en todo lo tocante a la seguridad y defensa de sus dominios invadidos por el emperador de los franceses”.

El historiador escribe en su ensayo, que el acta también destaca la necesidad de “erigir en el seno mismo de estos países un sistema de gobierno que supla las enunciadas faltas, ejerciendo los derechos de la soberanía, que por el mismo hecho ha recaído en el pueblo, conforme a los mismos principios de la sabia Constitución primitiva de la España, y a las máximas que ha enseñado y publicado en innumerables papeles la Junta Suprema extinguida”.

Nuevas autoridades

La Junta Suprema que se constituye ese 19 de abril, asume el Gobierno Provisional “en el Real nombre del Señor Don Fernando Séptimo” y procede a organizarse inmediatamente, según Auto del 27 de abril de 1810.

El día 20 de abril el nuevo gobierno destituye a las antiguas autoridades españolas y dirige su primera alocución “A los habitantes de Venezuela”, donde se informa de lo acontecido en Caracas el 19 de abril. El 27 de abril se dirige “A los cabildos de las capitales de América” y el 3 de mayo a la Regencia, donde señala que la Junta Central había considerado a los americanos como parte integrante de la monarquía española y, sin embargo, “América no vio ni pudo ver esta declaratoria como fuente de unos derechos que siempre ha debido gozar”.

La Junta de Gobierno toma también las siguientes medidas: establecer juntas similares en las provincias de Cumaná, Margarita, Barinas, Barcelona, Trujillo y Mérida, liberar el comercio exterior, prohibir el comercio de esclavos negros, crear la Academia de Matemáticas, así como la Sociedad Patriótica para fomentar la agricultura y la industria

Se envían delegaciones diplomáticas a los países que podían apoyar la insurrección: Inglaterra, Estados Unidos y Nueva Granada. Paralelamente, tres provincias permanecen leales al gobierno establecido en España: Maracaibo, Coro y Guayana.

Este desconocimiento a la autoridad del Capitán General de Venezuela es el primer paso al 5 de julio de 1811, con la firma del Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela, en la que Venezuela declara formalmente su independencia.

 

Redactor: Zairet González R

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