Sin planificación, no hay agua

La fuerte sequía ha puesto en evidencia nuevamente las debilidades de nuestros sistemas de planificación hídrica, lo cual compromete el abastecimiento del vital líquido, considerado un derecho humano fundamental.

Por un lado, las autoridades gubernamentales atribuyen la falta del recurso  al período seco, comparando las altas temperaturas y la ausencia de lluvias con períodos anteriores,  lo cual les ha llevado a tomar medidas con un “plan especial de abastecimiento”, seguramente para evitar usar la palabra racionamiento, que definiría en forma más precisa la asignación gubernamental de los limitados recursos.

Por otro lado, algunos dirigentes de la oposición sostienen que la sequía no es un fenómeno imprevisto, y “que durante los últimos 15 años, el gobierno no ha construido  nuevos embalses ni nuevos sistemas de abastecimiento de agua, a pesar de existir proyectos que permanecen sin ejecutarse desde hace mucho tiempo y haberse presupuestado su ejecución varias veces”.

Diversos expertos nacionales e internacionales han advertido que este año el fenómeno del niño hará nuevamente de las suyas, por lo que recomiendan considerar apropiadamente el pronóstico de estos eventos en las políticas y programas de uso de este vital líquido, aplicando los principios que rigen su gestión integral. La meta es no comprometer el disfrute de este recurso imprescindible para la vida.

La planificación hídrica comprende no sólo la gestión sustentable de las cuencas. Incluye además el mantenimiento y fortalecimiento de su capacidad de almacenamiento, potabilización, distribución y tratamiento. Asimismo, comprende la administración racional entre sus diversos usos (doméstico, industrial, agrícola, entre otros) así como la educación ambiental que promueva un uso eficiente del agua, evitando su despilfarro.

Igual importancia posee el tema de la contraloría social en la gestión del agua, que permitiría a los ciudadanos vigilar el cumplimiento de los principios de integridad y transparencia que garanticen que las obras y sus inversiones, sean realizadas de acuerdo con sus planes y resultados esperados.

Organizaciones como la Asociación Venezolana para el Agua sostienen que la planificación es esencial para garantizar la gestión integral de los recursos hídricos. Por ello su presidenta Yazenia Frontado, sugiere que los embalses sean mejor gestionados, a fin de evitar situaciones como la acontecida con Lagartijo.

El agua proviene de la naturaleza y su cantidad en el planeta es finita. No hay manera de producir más agua, pese a su importancia para los seres vivos. Por ello, estamos obligados a planificar más y mejor, evitando echarle la culpa de todo al calentamiento global y a su hijo el cambio climático.

Por Diego Díaz Martín

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