Si el pescado hablara

Si el pescado hablara… ¡Qué no contaría! Seguramente revelara los nombres de aquellos moluscos y mariscos que cuestionan su manera de actuar ante los hechos ocurridos.

Por ejemplo, le critican que siempre sale airoso de todas las presentaciones que acude; que sabe jugar muy bien con los cítricos y no se quema cuando se expone a la candela.

Que las burlas le permiten tener una piel suave y crocante a la vez; que las mentiras no lo afectan a la hora de meterse en el horno. En fin que es blanco por dentro sin ser débil por fuera. Y que siempre está acompañado de vegetales verdes o de caminos suave como el puré de papa.

Es que para muchos en el reino del mar hablar mal de pescado es señalar el pecado mas no el pecador; porque es tan variado que si te cuestionas al mero; seguramente te dirán que pargo eres o si eres ágil como la curvina, te encontrarás a otro más brillante que el dorado y si prefieres lanzarte de frente con el atún, el salmón aplicará su huida y cuesta arriba llegará a la colina; sin importarle todas las fauces tenga que esquivar.

Ese es el mundo de ellos y nosotros simples mortales, solo tenemos que esperar que lleguen a nuestros platos en forma de ceviches, a la crema, en una plancha bien caliente o frito en un aceite bien caliente. Sentarnos y disfrutar de toda esa variedad, más allá de las diferencias que todos ellos, en lo profundo del mar, puedan generar.

Curvina al horno con espárragos, tomates cherrys y papitas colombianas

Ingredientes:
Curvina fresca
Espárragos
Tomates cherrys
Papitas colombianas
Ají amarillo
Aceite de maíz
Aceite de Oliva
Sal y pimienta
Orégano y romero
Anís estrellado

Preparación:
Salpimentar la curvina y en una plancha caliente con aceite de oliva sellar. En una bandeja para hornear colocar los tomates cherrys, los espárragos y las papitas colombianas. Agregamos sal y pimienta; el orégano y el romero. Llevamos al horno y en 180 grados colocar hasta que todo quede tierno; sin quemar. Previamente colocar los ajíes amarillos sin semillas en un olla con medio litro de aceite, colocar la sal y el anís estrellado. Cocinar en un fuego suave por tres horas. Una vez blando, retirar el anís y licuar. Quedará una salsa amarilla y reservar. Antes de servir llevar la curvina con el vino blanco al horno y cocinar por diez minutos.

Presentación:
En un plato blanco colocar una línea de salsa del ají amarillo; encima la curvina y a los lados los tomates, las papitas colombianas y los espárragos. Como siempre: buen apetito.

Fuente de imagen:@tortozal @ragoz3006

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