Sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro ¡…nooo por favor!

En nuestra reunión semanal de editores indie– pendientes (libros y editoriales, que los críticos literarios de El Nacional nunca mencionan, por no ser parte de su troupe) taza en mano y ocupando varias mesas en Isla Caffé, solemos intercambiar, ebook, datos de impresores, reírnos de alguna terrible portada, pero sobre todo, tomar mucho café, hablar mal del país y lo cuesta arriba que es editar con calidad.

En ésta última reunión nos dimos cuenta que tenemos en común un par de autores que hemos rechazado y que, cada cierto tiempo, cambiando de nombre, dirección de email, título de la obra y hasta reseña abordándola desde diferentes ángulos, nos han enviado no menos de media docena de veces la misma obra, suerte de masoquismo ilustrado.

Ya tengo listo mi manuscrito a por un editor

Por lo general los editores independientes somos la última opción de un autor, que quiere lanzarse como ESCRITOR, así en mayúsculas, como bien escribe Camilien Roy, en El arte de rechazar una novela  “Y está claro que usted se imagina ingenuamente que la elección de una editorial depende sólo de usted. Seleccionará las mejores, las más prestigiosas, aquellas cuya reputación bastará para consagrarlo como un escritor importante, incluso antes de que salga de imprenta la primera página de su manuscrito”  eso da muestras de no conocer el mercado y de una muestra de optimismo rallando en la memez, después de esos primeros incordios, usted tiene dos opciones: no escribir mas o, editar por su cuenta.

Cuenta Camilien Roy que su primera carta de rechazo decía “Pero ¿qué es esto que nos ha enviado? ¿Se ríe de nosotros o qué? ¿Es una broma? ¿Cómo se le ocurre que vamos a publicar algo parecido? Lo lamento, pero la decisión de nuestro comité de lectura fue categórica y unánime: rechazado”

No llore, usted no es el único rechazado, grandes autores también lo fueron…

Edward Estlin Cummings, cansado de los rechazos, pidió prestados trescientos dólares a su madre y publicó un libro con el título de No Thanks. En su dedicatoria puede  leerse: “No gracias a: Farrar & Rinehart, Simon & Schuster, Coward–McCann, Limited Editions, Harcourt, Brace, Random-House, Equinox Press, Smith & Haas, Viking Press, Knopf, Dutton, Harper’s, Scribner’s, Covici-Friede.

Harry Potter y la Piedra Filosofal de JK Rowling – 14 rechazos, Juan Salvador Gaviota de Richard Bach – 18 rechazos, Carrie de Stephen King – más de 30 rechazos, Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell – 38 rechazos.

A Ray Bradbury, lo rechazaron alrededor de 800 veces antes de vender su primera historia. Una nota de rechazo para la novela corta Rebelión en la granja de George Orwell decía: “Es imposible vender historias de animales en los EE.UU. Para El diario de Ana Frank, la nota de rechazo decía: “La niña no genera, a mi parecer, una percepción especial o algún sentimiento que pueda llevar ese libro por encima del nivel de la curiosidad.”

No solo sucede con la  literatura, Louis Zukofsky, padre del Objetivismo, incluyó en A, su largo poema de más de ochocientas páginas, una carta de rechazo de una revista China especializada en economía:

“Estimado señor, 
Hemos examinado su manuscrito con un deleite ilimitado. Y nos atrevemos a jurar por nuestros antepasados que jamás hemos leído otra pieza que iguale su maestría. De aceptar su obra, nos sería literalmente imposible publicar ninguna otra que no esté a su altura y, dado que podemos imaginar que exista en los próximos diez mil años otra que alcance tan altas metas, debemos, para nuestra desgracia, rechazar su divino trabajo y disculparnos mil veces por nuestro apocamiento.”

¿Es el rechazo una actividad solitaria?

En nuestra asociación de editores indie–pendientes desde Isla Caffe, hemos decidido: a) innovar en  nuestros rechazos y, b) seguir tomando café en cantidades industriales.

“Señor:

Siento muchísimo tener que decírselo, pero su manuscrito es nulo. Esa historia de amor imposible es de una tristeza apabullante. La pareja, que se hace y se deshace en cada capítulo, es casi insoportable. Se diría que se aburren hasta cuando hacen el amor. Verdaderamente, no tienen ninguna alegría de vivir. Por otra parte, todos los personajes son tediosos y, además, la estructura de la novela no se sostiene. A decir verdad, el texto íntegro es malo. La intriga (si de una intriga se trata) es tan débil que una adivina el final desde las primeras páginas. ¿Cómo quiere que un lector tenga interés en algo semejante? No, realmente, no le salió bien. Hay que olvidarse de la publicación de este manuscrito. Créame, no se hará.

Por lo demás, si se propone perseverar en la literatura, tache el nombre de nuestra editorial de su lista de direcciones. Después del informe que ha hecho el comité de, jamás lo publicaremos.

Intente ahorrarse más humillaciones, destruya el manuscrito usted mismo mientras todavía está a tiempo. O más conciso, señor: hemos leído. No nos ha gustado. Lo sentimos, pero lo rechazamos

Si siente que tiene la piel de cocodrilo mándenos su texto. para practicar nuestros rechazos.

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