Quiero matar a mi jefe 2: las claves de una buena secuela

Crédito de imágenes: Luis Bond
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Por Luis Bond / @luisbond009

Definitivamente, el 2014 fue el año de las secuelas. Desde las menos logradas (pero buenas) 300 El nacimiento de un imperio, Sin City 2, Río 2, Machete Kills, Los mercenarios 3, La purga: anarquía, Los juegos del hambre: Sinsajo parte1, hasta las genialidades que nada tuvieron que envidiar a sus predecesoras como El planeta de los simios confrontación, X-Men Días del futuro pasado, Kick Ass 2, Spiderman 2, Capitán América 2, Cómo entrenar a tu dragón 2 y Comando Especial 2. Hago esta larga lista para que el lector esté consciente de la cantidad de secuelas que hemos consumido este año y de la suerte que tuvimos al salvarnos de ese axioma cinematográfico que dice “las segundas partes siempre son malas”.

Lo que viene para el 2015 no son precisamente muchas historias nuevas (sin tocar el tema de los remakes), así que nos toca rezar para que la calidad no disminuya. En la recta final del 2014 llega a nuestras pantallas una de las segundas partes más esperadas: Quiero matar a mi jefe 2. Una excelente comedia que entendió que el éxito de una secuela radica en saber repetir lo bueno y asumir riesgos nuevos para inyectarle vida a la historia, evitando ser una simple copia a carbón de su predecesora.

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Quiero matar a mi jefe 2, comienza un par de años después de su precuela. En esta nueva entrega, Nick (Jason Bateman), Dale (Charlie Dat) y Kurt (Jason Sudeikis) han decidido montar un negocio propio para no tener que lidiar más nunca con jefes terribles. Para esto crearon un invento bastante particular: una regadera que dispensa agua, champú y jabón al mismo tiempo. Como es lógico, los tres amigos buscan inversionistas para poder producir en masa su artefacto y ser independientes. Es acá donde entra en juego Rex Hanson (Chris Pine) y Bert Hanson (Christoph Waltz), dos empresarios multimillonarios que deciden invertir en el trío de amigos.

Como era de esperarse, las cosas se complican y los Hanson terminan embaucando a nuestros héroes, haciendo que asuman una deuda de miles de dólares y sepultando sus posibilidades de sobrevivir con su invento. Molestos, Nick, Dale y Kurt deciden tomar las riendas de la situación y secuestrar a Rex para sobornar a su padre. Para esto necesitarán la ayuda de viejos aliados como Dean MotherFucker Jones (Jamie Foxx) y de sus antiguos enemigos la Dra. Julia (Jennifer Aniston) y Dave (Kevin Spacey). Decisión que complicará todavía más las cosas y dará paso a una serie de equivocaciones, situaciones inesperadas y vueltas de tuerca en el guión que dejarán a toda la sala riéndose hasta más no poder.

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A diferencia de su predecesora, Quiero matar a mi jefe 2 está escrita y dirigida por Sean Anders (el mismo responsable de Los Millers, otra comedia épica contemporánea), lo que hace que esta nueva entrega sea diferente. Anders conserva guiños de la primera parte (como un par de chistes y referencias, personajes como Dean, Julia y Dave), pero su puesta en escena, tipo de humor y gags distan mucho de Quiero matar a mi jefe. Gracias a esta decisión creativa, Quiero matar a mi jefe 2 es una comedia un poco más arriesgada que su predecesora, llevando las situaciones al absurdo absoluto, dejando que los actores se roben el show y creando momentos extremadamente hilarantes. Este cambio en el registro es lo que la hace una comedia interesante, evitando que se transforme en otra de las tantas sagas que se devoran así misma repitiendo los chistes y formulas en sus entregas subsiguientes (como Hangover, Los Fockers y American Pie).

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Su mayor fortaleza reside en dejar que la química entre el trío protagónico fluya; como si fuesen los tres chiflados, muchos de sus mejores momentos parecieran tan naturales que podemos asumir que el Director y el resto del crew estaba muerto de risa detrás de cámara. Por otro lado, toda la comedia física y las secuencias de acción le imprimen a la historia un ritmo rápido y le suman bastante riesgo a la historia. Contra todo pronóstico, Christoph Waltz pasa por debajo de mesa y quien se lleva los aplausos es Chris Pine quien se revela como un excelente actor de comedia (y con un registro muy alejado al que nos tenía acostumbrados en sus otras producciones de acción). Quiero matar a mi jefe 2 es una película que nada tiene que envidiarle a su predecesora y que cierra con broche de oro este 2014 de buenas secuelas.

Lo mejor: el regreso de los protagonista de la primera entrega en situaciones más disparatadas y graciosas. Aunque no lo crean, Chris Pine se roba el show. Los guiños a películas clásicas de comedia y la acción. Sus créditos finales. La grata sorpresa de ver a Jonathan Banks en pantalla.

Lo malo: por momentos, las situaciones abusan de su verosimilitud. Su resolución está un poco floja, aunque el epílogo la salva. Quedas un poco picado queriendo ver más de Kevin Spacey, Jamie Foxx y Jennifer Aniston en pantalla.

A continuación vea el trailer:

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