La decisión final: la otra cara de los deportes

LuisBond

Por Luis Bond / @luisbond009

Contra todo pronóstico, las películas acerca del mundo del deporte no son tan comunes como uno pudiese pensarlo. Con toda la cantidad de anécdotas de jugadores, equipos, partidos memorables y demás, pudiesen existir al año una decena de estrenos referentes al tema. Sea por lo complicado de obtener los derechos de autor de ciertos equipos, lo quisquillosos que pueden ser los fanáticos del deporte o lo especializado que a veces puede ser el tema, este tipo de historias no han tenido la explotación comercial que merecen. A pesar de esto, hay varios clásicos inscritos en la historia del cine (como Rocky o Toro salvaje) que demuestran que los deportes también levantan pasiones en la butaca. Dentro del universo deportivo de la gran pantalla, conseguimos microcosmos que resultan verdaderas rarezas, historias que no hablan de equipos famosos, jugadores o sus hazañas, films que se centran en todo lo que no vemos detrás de ellos y que son sus verdaderos artífices: los hombres que mueven los hilos. Arista de suma complejidad que sólo los especialistas parecen dominar y que es una proeza simplificar para que cualquier espectador lo entienda. A pesar de esto, tenemos ejemplos contemporáneos dignos de mención como la épica Invictus (donde un deporte unió a un país) o una de las obras maestras del guionista Aaron Sorkin Moneyball (donde problemas personales, béisbol y demás sirven de lienzo para pintar la complejidad de su protagonista). En este último apartado podemos incluir Decisión final (Draft Day), una película acerca de los entre telones que están detrás del éxito de los equipos que todos aman y enseñándonos una parte del deporte que muchas personas desconocen.

Sonny Weaver Jr. (Kevin Costner) es el Director General de los Browns de Cleveland, un equipo mítico dentro de la historia de la NFL por ser su ciudad la cuna de dicho deporte. A pesar de esto, el equipo ha tenido unos años difíciles bajo la administración de Sonny. Campeonatos perdidos, lesiones de jugadores estrellas y hasta el despido de su propio padre como entrenador de los Browns tienen en jaque la vida profesional de Sonny. Conocemos toda esta situación en paralelo que transcurre el Draft Day, un día en el que los equipos de la NFL fichan a los jugadores más importantes de las ligas menores e intercambian jugadores profesionales entre ellos. Un evento que sigue todo Estados Unidos en vivo y directo donde la presión, el juego de poderes, dinero y fama está sobre la mesa. Con todo esto bajo sus espaldas, Sonny tendrá que lidiar con tomar muchas decisiones complicadas que le podrían costar su puesto de trabajo, el apoyo de su equipo y el futuro de los Browns. Por si fuera poco, debe lidiar con un affair que tiene con una compañera de trabajo, la muerte reciente de su padre, su madre obsesiva y el nuevo entrenador que lo detesta mientras que el Draft Day transcurre. Así, entre negociaciones y conflictos personales, Sonny debe lidiar con el que es, sin lugar a dudas, el día más complicado de toda su vida.

A diferencia de Moneyball -que podríamos decir que es su primer referente de comparación-, Decisión final es una película que parece densa pero que gracias a un tratamiento sumamente ligero se hace muy digerible para cualquier espectador. Grandes momentos de tensión -que van en crescendo hacía el final-, toques pequeños de drama aderezados con comedia hacen una mezcla casi perfecta para una historia que de haber tenido un tratamiento más solemne fracasaría por completo. Esto se debe en gran parte a la frescura de su cast, personajes secundarios entrañables que acompañan y realzan el protagonismo de Costner durante todo el film. Todo esto bajo la batuta de Ivan Reitman (el padre de éxitos de los 80 y 90 como Gemelos, Un detective en el kindergarden, Los cazafantasmas y demás), quien entiende perfectamente cómo contar una historia de forma sencilla -sin por eso ser superficial- para que todo el público pueda conectarse con ella y disfrutarla. Una grata sorpresa en la cartelera, altamente recomendable para los amantes del deporte y también para los que no.

Lo mejor: Kevin Costner sostiene toda la película con su caracterización y porte. La edición le imprime a la película un dinamismo único. Su registro entre drama y comedia la hace sumamente ligera. La última media hora está de infarto en tensión y emoción.

Lo malo: Si desconoces de qué va la NFL, los equipos y todo el cuento del Draft Day tal vez estés un poco perdido durante la primera parte de la película. Probablemente, pase por debajo de la mesa en cartelera al parecer un film únicamente destinado a los amantes del deporte.

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