Jersey Boys Persiguiendo la música: un experimento lleno de canciones

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Por Luis Bond // @luisbond009

Como ya es tradición, este año se celebra una vez más el Festival de cine independiente de Estados Unidos. Esta muestra, junto con el Festival de cine francés, es de las más importantes dentro del circuito de cine de autor e internacional que se proyecta en Venezuela. La edición número 12 del Festival viene con una selección bastante interesante, películas de autores de culto como Spike Lee, Wes Anderson, Ridley Scott, Alexander Payne, Clint Eastwood y otros menos consagrados, pero que darán muchísimo de qué hablar. Uno de los platos más fuertes del festival es Jersey Boys: Persiguiendo la música, una parada obligada para todos los fans de Clint Eastwood. Más allá de ser un clásico vivo, este director se ha pasado por muchísimos géneros de manera exitosa y este film es una rareza dentro de su filmografía. Que su trailer no los engañe, Jersey Boys: Persiguiendo la música no es el típico musical con gente cantando y bailando, es una excelente comedia con pinceladas de drama y aderezada con canciones -al mejor estilo Ray o Walk The Line-, con una puesta en escena fresca, actuaciones de primera y narrativa ágil que rápidamente, al igual que una canción, va ganándose el corazón de los espectadores hasta dejarlos con una gran sonrisa al final de la proyección.

Basada en el musical homónimo, Jersey Boys: Persiguiendo la música, cuenta la historia de los integrantes de la mítica banda The Four Seasons, comenzando cuando apenas eran tres chicos residentes de New Jersey que vivían metiéndose en problemas robando a la gente del pueblo y haciendo amistades con gánsters. Paralelo a esto, mientras salían y entraban en prisión, se dedicaban a su verdadera pasión: la música. Con la ayuda de un cuarto integrante, que poco tenía que ver con su círculo de amigos y que era bastante centrado, crearon la banda que les permitiría vivir de su pasión y redimirse de los malos pasos que seguían. En sus dos horas de metraje, el espectador asiste a la génesis de Frankie Valli (John Lloyd Young), uno de los grandes cantantes de los años 60, y The Four Seasons. Pasando desde todos los problemas que tuvieron para conformarse como banda, su éxito y las circunstancias que los llevaron a desintegrarse, todo esto al son de sus canciones más conocidas y con una historia que fluye tan rápido como la sucesión de canciones de un buen disco y disfrutando de la evolución musical del cuarteto.

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Clint Eastwood sale bien parado en el experimento que resultó para su carrera Jersey Boys: Persiguiendo la música. Sus dos puntas de lanza fueron la excelente elección en el cast (sobre todo John Lloyd Young para interpretar a Frankie Valli) y que los guionistas del musical fueron los mismos que adaptaron la versión cinematográfica (uno de ellos, Marshall Brickman, co-escritor de clásicos como Annie Hall y Manhattan de Woody Allen). Gracias a esto, Eastwood se pasea como pez en el agua entre una caracterización casi natural de personajes que hablan a cámara constantemente para contarnos su vida y pausas musicales que fascinan por la sencillez de su tratamiento visual. De esta manera, clásicos de la banda como Sherry, Big Girls Don´t Cry y Walk Like a Man, cautivan por su excelente ejecución por parte del cast y su carisma; por su lado, Eastwood saca el mayor provecho de las interpretaciones musicales, sabiendo que el mayor atractivo de la historia reside en sus canciones. Jersey Boys: Persiguiendo la música es una de las mejores opciones que trae el Festival de cine independiente de Estados Unidos y sirve como una muy buena entrada para degustar la variedad de sabores que trae esta muestra de cine.

Lo mejor: la música de toda la película, sin ser fanáticos del género o la banda igual te enamoras. La caracterización de John Lloyd Young, su voz y su carisma nos cautivan desde el primer momento. El papel de Christopher Walken. La secuencia de los créditos finales.

Lo malo: si no conoces a The Four Seasons, o sus canciones te pierdes la mitad del cuento. Aunque comienza muy bien, hacía la mitad pierde un poco el ritmo al tornarse dramática. Te la venden como un musical y es una película con música. El maquillaje de la última escena.

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