¿Fracasó el modelo socialista en Venezuela?

Quienes hacen esta afirmación, tienen diversas características. La principal, provienen de fuentes paradigmáticas e ideológicas muy diversas, lo cual significaría que existe una especie de consenso sobre el tema. La segunda característica, es que la afirmación significa aceptar que no existe capitalismo en el país, y que ha sido implantado un modelo socialista. ¿Es esto cierto? Sin duda que no.

No obstante, diversas afirmaciones del propio Chávez, como la realizada en su última alocución pública de noviembre de 2012, en donde afirmaba que no por ponerle a todo socialista, la tarea ya estaba cumplida, parecen pasar desapercibidas por propios y extraños.

Hay que comprender en toda su dimensión el carácter y alcance de las formas del discurso de la dominación que aún permanecen. En definitiva, se trata de una estrategia de deslegitimación que busca- como parte de las acciones de la Guerra psicológica- proyectar responsabilidades sobre quien no las tiene (por lo menos en términos absolutos). Así la crisis de abastecimiento y los brotes de violencia social, son culpa del fracaso del socialismo bolivariano. No se puede culpar de algo que en la práctica no existe.

Afirmamos – contundentemente- que lo que sucede es el fracaso de un tipo de capitalismo (de Estado), que engañosamente ha sido presentado como un mecanismo de transición al socialismo. Para ello es importante observar diversos elementos.

El primero, es la dominación de las formas monetarias, particularmente del patrón dólar sobre cada acción de la estructura económica del país. La especulación – y permanencia del dólar paralelo, ahora con la tasa oficial SICAD II- monetaria, se mantiene intacta. De hecho, si algo caracteriza al gobierno de Chávez es que le ha dado enormes ganancias al capitalismo financiero y ha pagado el costo de ese error.

Iztvan Meszaros indica contundentemente que el problema – y la esencia del capitalismo- es el control socio-reproductivo del capital. Ello significa que las formas, mecanismos y estrategias a través del cual monetarizamos todo a nuestro alrededor (salud, educación. Valores, símbolos, tradiciones, sociabilidades) siguen maneras de reproducción que no hacen más que acrecentar la dominación, la subordinación y la subyugación. Para el caso de Venezuela basta utilizar algunos elementos. Comencemos por la renta petrolera y su estructura reproductiva.

El negocio petrolero, es altamente especulativo – en concordancia con la economía-mundo- y se basa en las formas de explotación sobre el trabajo primario, haciendo posible la apropiación de los excedentes que resultan de la diferencia entre la capacidad de producción del obrero y lo que percibe de salario. Antes de la irrupción de Chávez en 1998, los excedentes petroleros eran apropiados – y retenidos en el exterior- por una elite burocratizada y jerárquica, que los distribuía en asociación con el capital nacional.

Chávez modifica ese hecho y distribuye los excedentes en forma de política social, pero no altera en esencia las formas de explotación capitalista que están detrás de la renta. No lo logra, pues requiere modificar toda la estructura molecular capitalista, desde la propiedad, el trabajo y la producción. Declara el carácter socialista de la revolución pero ello no significa que realmente lo haya alcanzado.

Se ve obligado –por las circunstancias, por ciertos colaboradores y por la penetración del proyecto bolivariano- a mantener los mecanismos monetarizados del capital y con ello, las formas de propiedad. No es culpa de Chávez y su modelo la crisis de producción, ello es una característica de la economía-mundo en estas circunstancias y Venezuela, no es la excepción. Eso sí, la reducción de la producción tiene íntima relación con el carácter especulativo de la economía rentística del país.

A los que controlan los medios de producción, le resulta más rentable recibir dólares preferenciales para importar, que invertir en la producción. Por otra parte, la estructura burocrática penetrada por el clientelismo y la corruptela es co-responsable de lo que sucede. Cuándo se afirma que el modelo socialista es responsable de la crisis, se asume erróneamente que se tiene control sobre la producción, el capital y el trabajo y no se observa como estos elementos siguen perfectamente articulados a la economía-mundo.

La experiencia que vivimos los venezolanos, de carencia de insumos, medicinas, repuestos, dinero circulante está todo relacionado a la preponderancia del carácter rentístico y capitalista de la estructura productiva, y a la incapacidad para desmontarlo con medidas abiertamente anti-capitalistas. Chávez creyó – equivocadamente- que debía contar con una burguesía propia (bolivariana) y en coherencia con ello, la impulsó. Lo que sucedió, es que esa estructura asumió las perversiones – y desvíos- del capital.

Acumuló, especuló y se rearticuló a las redes de la economía-mundo, traficando mercancías, sobrevaluando, acumulando, especulando y poco a poco, fue perdiendo – sí es que en algún momento lo tuvo- el sentido revolucionario de construcción del socialismo. En conclusión, la crisis es esencialmente una consecuencia del capitalismo especulativo no del socialismo inexistente en el país.

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