Equilibrio Físico-Emocional: Soltar y empezar nuevamente

Crédito de imágenes: Corbis
TRISTEZA

Por: Zoraida Grimán / @zoraidagriman

Sucede que solo hay una separación física, porque mental y emocionalmente siguen juntos, a través de mensajes con excusas diversas, pensamientos repetitivos positivos y negativos. Ese ir y venir de decisiones y que se convierte en una carga y arrepentimientos a la vez de cuanto se invirtió en todo los sentidos en esa relación.

Comienzan a crear historias de amor, tales como “ojalá aparezca alguien y ocupe mi corazón, si tuviera dinero me iría de viaje y olvidarme de todo”, etc. Son solo excusas y salvoconductos para no enfrentar la realidad, no enfrentar el dolor, el vacío, la pérdida. Se requiere de madurez emocional, sentido evolutivo, valor y amor propio.

Importante la elección de amistades que no nos aúpen a tener más motivos para sentir rabia y dolor, mejor la asistencia de un profesional que terminará dando herramientas y siendo imparcial.

En estos momentos es importante el tiempo para el duelo, es un proceso nada fácil, pero esta herida será una experiencia de valor incalculable, la pausa y el reposo necesario para reflexionar. El alma necesita llorar y retroalimentarse de pensamientos positivos y amorosos.

La necesidad y la prisa por olvidar no es recomendable, porque nos llevará a cometer una y otra vez el mismo error. Todo lo contrario, no olvide ni un detalle vivido, este le permitirá discernir entre lo que le gustó y lo que no, lo que no volvería a hacer y el porqué y verá que también hay cosas lindas que agradecer. Es terapéutico el poder ver lo pasado como una parte de la historia de su vida y sacar el aprendizaje, esto forma parte de su evolución.

Son pasos necesarios, aún y cuando sea una tormenta, establecer tiempo para llorar, reflexionar, soltar y avanzar, nos permitirá reconocer emociones y vivirlas, entrar y salir de ellas sin que te dominen.

Evitar lugares y personas que de forma indirecta nos acerque a esa persona, estar atento de cuál pensamiento es repetitivo y fondear el por qué ese precisamente, y ver la emoción y en qué zona del cuerpo se siente. Usar las guías que nos da nuestro cuerpo y corazón, ser compasivo conmigo mismo en este proceso y tratarnos con amor y cuando vuelva la luz al alma y al corazón podrás ver con claridad todo.

Perdonarte por permitir que ciertos eventos pasaran una y otra vez, perdonar tu falta de decisión y apegos, perdonarte por permitir el dolor en tu ser y así sucesivamente, perdonarte por todo lo vivido y permitido por ti misma. Compasión ante el ser que decidió evolucionar de cierta forma y agradecer la experiencia de esta vivencia.

Los pensamientos elaborados bajo un ideal, tienen efectos negativos o no reales, en la forma de vivir la experiencia afectiva, por ejemplo se justifica lo inaceptable, nos hacen quedarnos anclados en relaciones tóxicas bajo una esperanza irreal, y se genera una situación antagónica entre el amor ideal y el amor real.

El amor no es incondicional ni tampoco ilimitado, cuando no se establecen los límites, la falta de completitud aparece junto al vacio. El amor saludable es aquel que se mantiene dentro de límites razonables de la convivencia, sin presionar en el autoestima del otro, sin medir su resistencia y ni tu poder.

La complicidad, el consentimiento, la aprobación con la mirada un gesto afirmativo y de complacencia sin una palabra, eso habla de integración y complicidad amorosa.

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