El riesgo de una picada en Venezuela

Crédito de imágenes: Corbis
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Fiebre, escalofríos, cefalea, dolor muscular, náuseas y vómitos son algunos de los síntomas del paludismo, una de las siete enfermedades transmitidas por vectores que se encuentran en territorio venezolano.

En la lista se encuentran la encefalitis equina venezolana, la fiebre hemorrágica venezolana o virus del Guanarito, la fiebre amarilla y el mal de Chagas, pero el dengue, el paludismo y el chikungunya han llamado la atención en los índices epidemiológicos.

Alerta endémica

La malaria o paludismo, que se transmite por el mosquito Anopheles, llegó para instalarse en el país en 1936. Pese a que se había logrado un control del número de casos, la OMS publicó en un informe en 2012 donde señala que solo 3 países en el mundo no lograron disminuir los casos de paludismo entre 2000 y 2011: República Dominicana, Guyana y Venezuela.

Las estadísticas del Ministerios para la Salud señalan que 97% de los afectados se concentran en Amazonas y Bolívar. El municipio Sifontes, una población de alrededor 49 mil habitantes, registra hasta mil casos semanalmente de paludismo.

La infectóloga Ana Carvajal explicó que la minería ilegal en la zona ha incrementándolos enfermos de malaria, pues los trabajadores se internan en zonas con fuerte presencia del mosquito Anopheles, áreas, además, de difícil alcance para las autoridades sanitarias. Insistió que el “desmantelamiento” de los centros de malariología influye también en la propagación de la enfermedad.

La especialista pidió una mayor vigilancia epidemiológica, detención precoz de los casos e inspectores de salud. La detección de los casos sirve para controlar la extensión del parásito en el cuerpo y que la persona no se convierta en una portadora del virus, dijo.

“El dengue vino para quedarse”

Catalogada como la enfermedad transmitida por vectores con mayor crecimiento en el mundo por la OMS, el dengue, principalmente transmitido por el mosquito Aedes aegypti, supera los 40 mil casos en lo que va de año, según el Ministerio para la Salud.

Sin embargo, el doctor Victor Pinto, infectólogo, sugiere que existe un “subregistro” y que la cifra puede alcanzar los 80 mil casos en lo que va de año, en 2013, el ministerio reconoció más de 60 mil.

“El dengue vino para quedarse y se acabará cuando la población padezca los 4 serotipos existentes”, mencionó Pinto.

Ahora, el chikungunya, la fiebre africano que significa “doblarse” por los dolores articulares que produce, también se transmite con el vector que propaga el dengue. La enfermedad comenzó en África y llegó a Venezuela en junio con un “caso importado”.

El cerco epidemiológico gubernamental no detuvo el avance del mal que ya se ha extendido por más de 12 estados en el país. La semana pasada, el Ministerio reportó 398 casos confirmados. Aunque los doctores insisten en que la cifra puede ser mayor. Carvajal recomendó contabilizar los casos sospechosos como contagiados.

Educar a la población y control estatal

Los expertos coinciden en que se debe educar a la población sobre las medidas que ayudan a evitar la propagación de la enfermedad, indicaciones que se han “perdido” en un país tropical como es Venezuela, insistió Carvajal.

“Eliminar los criaderos de mosquitos”, repiten insistentemente todos los expertos, también está el colocar mosquiteros impregnados con insecticidas en las zonas de riesgo, utilizar insecticidas y ropa larga que evite la exposición de la piel.

Sin embargo, el ex ministro de Salud Rafael Orihuela opinó que el aumento de casos se debe al fracaso de las campañas, que no existe una búsqueda activa de casos y la poca eficacia de los controles gubernamentales.

“La población de mosquitos y zancudos está muy alta y ahorita la pelea está a favor de los mosquitos”, mencionó Orihuela.

El doctor Matías Reyes indicó que la fumigación, siguiendo los estándares internacionales, de las zonas donde se conoce que existe transmisión aumentaría la eficacia de las medidas.

“Cuando tenemos una situación de emergencia con el chikungunya y el dengue, ahorita, por ejemplo, se hace una fase de ataque para tratar de disminuir la población de transmisión, se aplican los insecticidas y luego se comienza a hacer control de criaderos, a las 2 semanas se vuelven a aplicar insecticidas” (formato cita)

En expansión

El cambio climático y un crecimiento poblacional poco planificado propiciarán la “expansión de las enfermedades en los últimos años”, resaltó el doctor Reyes.

Las construcciones deben realizarse considerando el ambiente natural y tomar las medidas necesarias para evitar el contacto de los humanos con los animales de la zona. “Toda la información esa ya existe pero hay que implementarla”, concluyó.

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