Conservemos el planeta, por los siglos de los siglos, amén

Crédito de imágenes: Corbis
montaña

Por Diego Díaz Martin / @DDiazMartin

El papa Francisco revolucionó al mundo espiritual y materialista con su encíclica ambientalista de seis capítulos y 191 páginas. Su mensaje pudiera resumirse en un nuevo mandamiento para la humanidad: conservar el planeta por los siglos de los siglos, amén.

Las preocupaciones papales incluyen el calentamiento global, la contaminación, la conservación del agua, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de la calidad de la vida humana, la inequidad planetaria y la debilidad de las reacciones junto a una diversidad de opiniones, entre otros temas.

Una contribución indudable de esta encíclica es el llamado del Pontífice a unir esfuerzos sin perder la esperanza que las cosas pueden y deben cambiar. Sus reflexiones también llaman al diálogo entre sectores enfrentados, como una herramienta fundamental para conciliar opiniones y visiones en búsqueda de consensos. Asimismo, destaca el papel de la ciencia y de las religiones en la sustentabilidad.

El papa Francisco también propone una ecología integral que incorpore a las dimensiones humanas y sociales, inseparablemente vinculadas con la situación ambiental. No hay tema ambiental que no tenga implicaciones sociales y culturales, por lo que su visión trasciende el discurso político de un líder mundial señalando responsables del deterioro del planeta y llamando a tomar con más seriedad a la educación como una herramienta de progreso y desarrollo.

La valentía de esta primera encíclica verde de la iglesia católica, sin pelos en la legua ni compromisos económicos, también incluye un llamado a revertir el deterioro ambiental ocasionado por las empresas petroleras y los poderosos mercados financieros. Su llamado se extiende a los gobiernos a quienes pide no perder su liderazgo político internacional, tras fallidas cumbres que no logran avances significativos, por ejemplo, contra el cambio climático.

Problemas como la basura no quedaron fuera de la preocupación papal, indicando que se debe impedir que la tierra se transforme en un inmenso depósito de inmundicias. Igual atención merece la acelerada extinción de las especies, destacando que cada año desaparecen miles de vegetales y animales que “ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre”.

La encíclica sobre ecología debió llegar hace mucho tiempo, sin embargo le Tocó al papa argentino la divina misión de hacerla realidad. Ahora, muchos ambientalistas, como yo, esperamos que también permee a la iglesia a través de sus congregaciones y feligreses. ¿Acaso no sería maravilloso ver a los sacerdotes y hermanas compartiendo estas reflexiones del papa Francisco en sus iglesias, y más allá de la prédica, adoptando comportamientos ambientalmente sustentables que puedan apreciarse en edificaciones más ecoeficientes, instalaciones ecodiseñadas o universidades, colegios y demás estructuras de soporte católico, funcionando con energías renovables, promoviendo un uso racional del agua y/o gestionando de forma integral sus residuos y desechos, entre tantas otras cosas?

Ojalá esa encíclica maravillosa del papa Francisco motive a muchas personas, y en especial a los líderes del mundo, a asumir la gestión ambiental con mayor importancia y responsabilidad. Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos, Laicos y Consagrados, además del resto de los miembros de la iglesia, tienen ahora también la noble misión de llevar el mensaje ecologista a todos los rincones del planeta.

Tenemos un solo planeta Tierra y debemos conservarlo a perpetuidad, por los siglos de los siglos, amén.

Te interesaría

Lo más leído

Indicadores

SimadiBs.199,84
SicadBs.13,50
CencoexBs.6,30
EuroBs.7,46
Bono Soberano$93.292016
Bono Pdvsa$77.142016
Texas$40,89
Brent$44,18
Venezuela$34,46
Opep$38,45

Globovisión Radio