¿Anorexia o bulimia? Dos riesgos para la vida

Crédito de imágenes: Corbis
anorexia

Por Viqui Durán / @viquiduran

En medio de una sociedad narcisista y exhibicionista, los trastornos de alimentación aparecen cuando se llega a extremos peligrosos que abarcan el mundo de los adolescentes. La cuestión física es la última variable del trastorno narcisista, responsable en muchos casos de anorexia y bulimia, los cuales engloban factores emocionales, sociales, familiares y escolares.

Los trastornos de alimentación son una condición médica basada en la dificultad de manejar los límites en los hábitos alimentarios desarrollando patologías diversas como la anorexia, bulimia, obesidad, etc. Los trastornos de alimentación no se pueden tratar bajo un solo prisma, ameritan la anuencia de médico internista, un endocrino, nutricionista, psicólogo y psiquiatra porque si no los tratamientos no funcionan y es una enfermedad que de no tratarse a tiempo es mortal.

La población afectada por desórdenes de alimentación ha aumentado con cifras alarmantes. Los trastornos de alimentación más comunes son la anorexia y la bulimia y cada vez se inician en edades más tempranas.

La anorexia es la mala percepción de la imagen, teniendo un peso más bajo que el límite permitido para vivir y aun así se ven gordas. Es una deformación de la imagen corporal y un terror absoluto a engordar, llegando a no comer absolutamente nada.

El organismo, al inicio, no fallece y se defiende aunque hay pérdida progresiva de peso, falta de menstruación, intolerancia al frio, debilidad, mareos, vello fino tipo bebé, hipotensión, problemas circulatorios, resequedad generalizada, sensación de plenitud y pesadez después de la comidas, uñas quebradizas, estreñimiento, trastornos del ritmo cardíaco, irritabilidad e ira, depresión, auto-desprecio, soledad, desinterés por todo lo que no sea el estudio o trabajo, retraimiento social, pérdida total del deseo de ser mujer y de la sexualidad entre otros.

Uno de los signos de alerta para los familiares es que suelen ser excelentes estudiantes, con horas excesivas de estudio y sin vida social, se visten con ropa excesiva para disimular su extrema delgadez y evitan comer en público. Posteriormente comienza a disminuir su nivel académico, el cual suele ser generalmente el principal motivo de alarma a los padres y consulta al médico.

La paciente bulímica se caracteriza por tener deseos irresistibles de comer (atracones) en minutos y conductas compensatorias inapropiadas para evitar las ganancias de peso como vómitos provocados, abuso de laxantes, períodos de ayuno, fármacos supresores del apetitos, ejercicios extremos, entre otros.

En casos extremos vomitan sin necesidad al provocarse, con solo pensarlo. Las bulímicas, usualmente, no son tan delgadas porque absorben alguna parte de lo que comen, pero al vomitar pierden nutrientes y si están bajo tratamiento también parte de los medicamentos, además de todas las consecuencias que trae el vomitar consecutivamente.

Algunos signos importantes son excesiva preocupación por el peso y la comida (grupos de alimentos, calorías, dietas), esconden comida, evitan comer en público, van al baño durante o después de las comidas, les encanta cocinar y hacer mercado, coleccionar recetas, se tornan irritables, misteriosas, con tendencia a los ejercicios compulsivos y en muchos de los casos utilizan maniobras purgativas.

A diferencia de la anoréxica, la paciente bulímica es muy sociable y puede haber tendencia a los excesos como el alcohol, salidas nocturnas, etc. Por lo general, la alarma se genera con los vómitos percatados por alguien o el hallazgo de laxantes, diuréticos, anorexígenos, etc.

Los trastornos de alimentación deben abordarse multidisciplinariamente ya que, como debido a las consecuencias capaces de comprometer múltiples sistemas del organismo. No es un tratamiento corto ni sencillo y el éxito va a depender de varios factores como son la regularización de los sistemas afectados, psicoterapia al paciente, llevar al paciente al peso mínimo ideal, combatir la fobia al aumento de peso y a la comida, control del trastorno de limite, control del trastorno del humor y terapia familiar.

El futuro mediato es la educación: a los padres, docentes, medios de comunicación social, publicidad, a los niños desde el preescolar. Esto no será fácil por la presión social y el concepto que se tiene sobre la belleza, pero hay que insistir en las señales de alerta a menos que quieran que sus hijos o hijas lleguen al extremo de la enfermedad. No sólo es bueno que un niño saque 20 puntos en sus notas, hay que crear una personalidad integral, con valores y principios.

El éxito del tratamiento multidisciplinario de los trastornos de alimentación está en llevar a estos pacientes a alimentarse “sanamente” y consumir los nutrientes necesarios sin un aumento de peso drástico para evitar el rechazo a la comida y la fobia al aumento de peso, integrando a su familia en todo el proceso.

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