Annabelle: La otra forma de hacer terror

Crédito de imágenes: Luis Bond//
annabelle

Por Luis Bond / @luisbond009

El terror es el género que más rápido caduca en el tiempo. Mientras que la comedia, el drama y la acción pueden generar el mismo efecto en nosotros durante décadas, la película de miedo que nos quitaba el sueño hace 10 años hoy puede que nos dé risa. Debido a esto, el terror está obligado a reinventarse constantemente y darle nuevo aliento a sus convenciones.

En esta búsqueda han desfilado decenas de amenazas en la gran pantalla: monstruos, asesinos en serie, fantasmas, extraterrestres o hechos sobrenaturales que parecen muy alejados de nuestra realidad, pero que se conectan con nuestros miedos más irracionales. Acompañándolos, hay una convención que no caduca y que crea miedos nuevos: el terror distorsiona la escala de la realidad, transformando lo seguro en amenaza. Así, los niños, los espejos, las mascotas o los juguetes -cosas inofensivas-, se transforman en cosas aterradoras cuando son vistas desde la perspectiva de este género.

En este último apartado es en donde entra Annabelle, un spin-off de El conjuro, y que decide irse por un camino muy diferente al de su referente inmediato, dando por resultado un film interesante y que divide las opiniones del público y la crítica entre el amor y el odio. Un homenaje a varios clásicos del género y que, al mismo tiempo, posee momentos únicos y sustos que serán difíciles de olvidar.

La película comienza presentándonos a Mia (Annabelle Wallis) y John (Ward Horton), una joven pareja que está preparándose para tener una hija. Como buenas víctimas de cualquier historia de terror, ambos parecen tener una vida ideal, son felices, guapos y con un futuro prometedor. Un día John decide regalarle a su esposa una muñeca para completar su colección y es así como la espantosa Annabelle llega al hogar de la pareja.

ANNABELLE

Contrario a lo que podría pensarse, la muñeca terrorífica es completamente inofensiva hasta que una noche, luego de un incidente relacionado con una secta satánica, unos desconocidos entran en la casa de John y Mia desatando una tragedia. Desde ese momento, Annabelle pasará a transformarse en algo más que una muñeca, desencadenando una serie de sucesos paranormales en la vida de Mia y John, colocándolos en peligro y llevándolos a cuestionarse sus convicciones espirituales.

Contrario a lo que proyecta su imagen, Annabelle no debería verse como una secuela o precuela de El conjuro: ambas son películas muy diferentes a nivel estético y narrativo, aunque tengan una leve relación (por su prólogo, epílogo y un par de referencias a los Warren). El primer punto que marca la diferencia en Annabelle es su Director, John R. Leonetti, quien tiene una larga trayectoria como Director de fotografía de películas de terror como El conjuro, las 2 entregas de Insidious, Dead Silence y de la serie de televisión Sleepy Hollow.

Gracias a su experiencia con las luces y óptica, Leonetti juega con la iluminación y las perspectivas para crear gran parte del suspenso y rematar los sustos de la película. Sea en la penumbra o a plena luz del día, siempre el feeling de la historia es perturbador y su director sabe sacar el mejor provecho de esto.

Por otro lado, mientras que en El conjuro el protagonismo recae en la casa poseída, en Annabelle todo el peso dramático se lo lleva la muñeca y las situaciones que se generan alrededor de ella. Gracias a esto, Annabelle se transforma en un símbolo del mal, separándose un poco de la tradición del muñeco poseído que persigue a sus víctimas para matarlas como Chucky. A pesar de esto, durante toda la película el espectador tiene una sensación de horror al verla, esperando que se mueva para pegar un brinco en el asiento.

La guinda la pone el edificio donde John y Mia se mudan y que tiene ciertas reminiscencias al de El bebe de Rosemary. Este espacio físico pasa a ser otro elemento narrativo importante dentro de la historia, transformándose en algo creepy. Gracias a esto, el espectador se siente indefenso en todos lados: desde el sótano, hasta el apartamento de la joven pareja, todo tiene un feeling ominoso.

APphoto_Film Review-Annabelle

Si a esto sumamos el juego con las luces y la omnipresencia de la espantosa Annabelle, es difícil no tener miedo. Por último, hay que destacar el enorme papel de Annabelle Wallis, quien se roba la película con su belleza y talento para sostener el suspenso en todo momento.

Puede que Annabelle no esté a la altura de El conjuro o clásicos contemporáneos del género como Siniestro o Posesión infernal, pero logra algo complicado: separarse de su referente inmediato, sosteniéndose por sí misma y haciendo homenaje a hitos del terror sin dejar de tener personalidad. Su director logra hacer una película interesante, estéticamente hablando bonita y que mantiene al espectador en tensión para arrancarle varios sustos de infarto… un lujo cada vez más raro en el terror que se hace en la actualidad y sumando, sin lugar a dudas, un espacio en el Olimpo del género para la pequeña y espantosa muñeca.

Lo mejor: Annabelle se roba el show, cada plano de la muñeca da miedo. El homenaje en su puesta en escena a El bebe de Rosemary, Chucky y Terror en Amityville. La hermosa -y talentosa- Annabelle Wallis mantiene toda la película en tensión. Las apariciones del demonio a lo Insidious.

Lo malo: El primer acto de la película es algo lento. Lastimosamente, muchos la comparan con El conjuro cuando se trata de dos tipos de terror diferentes. La resolución está un poco floja, aunque el epílogo de la película la levanta al final.

A continuación vea el trailer de Annabelle:

Te interesaría

Lo más leído

Indicadores

SimadiBs.199,84
SicadBs.13,50
CencoexBs.6,30
EuroBs.7,46
Bono Soberano$93.292016
Bono Pdvsa$77.142016
Texas$40,89
Brent$44,18
Venezuela$34,46
Opep$38,45

Globovisión Radio